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Sugestión y autosugestión: el poder de la palabra.

Sugestión y autosugestión: el poder de la palabra.

El inmenso poder de la sugestión es indiscutible y todos estamos expuestos.

el poder de la palabra

El punto determinante es que podemos aplicar técnicas para, por decirlo de una forma simple, inmunizarnos o prevenir una posible sugestión negativa hacia nuestra persona. Entra aquí la autosugestión consciente, la cual tiene por cometido utilizar el poder de la sugestión en nuestro propio beneficio.

La palabra es sin lugar a dudas la gran herramienta de sugestión aunque, no podemos ni debemos, dejar de lado el elemento no verbal de la comunicación, el cual eventualmente puede cobrar el mismo valor al momento de sugestionar a otra persona.

Influir en los otros, independientemente de si es en positivo o negativo, es muy sencillo a través de la sugestión, evidentemente cada persona es diferente en la receptividad o propensión a ser sugestionada, todo hay que decirlo, aunque cualquiera con simples técnicas puede lograrlo sin mucho esfuerzo e incluso sin pretenderlo podemos sugestionar a otra persona.

El papel del inconsciente cobra un significado mayor al del consciente al momento de sugestionar o auto sugestionarnos, en realidad si lo hacemos conscientemente como emisores el receptor será sugestionado inconscientemente; si nos auto sugestionamos es de forma consciente o inconsciente y claro, de hacerlo de forma consciente es menester tener claro el porqué de hacerlo.

La forma más sencilla, aunque no por ello menos efectiva, es sugestionar o auto sugestionarnos por repetición; el mensaje se fija en nuestro inconsciente hasta hacerlo propio en forma de idea, éste a su vez pasa a formar parte de nuestro sistema de creencias y listo, sugestión o autosugestión conseguida.

Entiendo procede aclarar que por más que nos repitamos algo no necesariamente nos convenceremos de ello y, al mismo tiempo, por repetirle algo al otro tampoco se terminará por convencer.

Ciertamente hay elementos bastante más complejos de fondo y, particularmente, se deben a procesos inconscientes.

Estamos expuestos, y hasta me atrevería a decir sobre expuestos, a la sugestión. Nuestro entorno en tal sentido es más que determinante; desde niños, cuando comenzamos a recorrer los diferentes niveles de condicionamiento, somos literalmente bombardeados por sugestiones, algunas de ellas pueden llegar a ser simplemente lapidarias a nuestros intereses.

En el primer nivel de condicionamiento, el familiar, los padres juegan un papel fundamental; muchas veces de forma inconsciente pueden llegar a destruir la autoestima de niño o incluso a desvirtuar su verdadero potencial, ambas situaciones a la postre terminan siendo igual de destructivas.

En el segundo nivel, el educativo, el entorno obra de igual forma que en el primer nivel, con la diferencia de que el número de posibles emisores de sugestiones se multiplica enormemente. Nuestros condiscípulos y educadores pueden en tal sentido influenciarnos de forma positiva o negativa.

En el tercer nivel tampoco estamos exentos de ser sugestionados dentro de nuestro entorno; desde lo social y particularmente dentro de lo laboral funciona de forma muy similar al segundo nivel; se modifican algunos factores aunque el nivel de exposición se mantiene en niveles muy altos.

Quienes desconozcan el tema en profundidad pueden pensar que es algo absurdo de tan simple que resulta el ser sugestionado o sugestionar a otro, no por ello os aseguro deben dejar de atender seriamente a las eventuales consecuencias de una sugestión negativa ni mucho menos al de los beneficios de una autosugestión consciente.

Tan importante es ser responsables de nuestro papel como posibles emisores de una sugestión, como el de la posibilidad de ser el receptor de una; todo en definitiva dependerá de varios factores, particularmente de las intenciones.

Author: Daniel Costa Lerena

Psicólogo Clínico, Master en Coaching y NLP-DBM. Webmaster y Blogger.

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