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El rumor es un virus contagioso.

El rumor es un virus contagioso.

Los orígenes del rumor son variados, bien puede deberse a fallos de comunicación o simplemente a la mala intención de cualquier miembro de la organización.

Cabe decir que tiene por característica, independientemente de la finalidad, un contenido altamente tóxico y desestabilizador, llegando incluso a resultar destructivo en muchas circunstancias.

El rumor, infundado o no, suele propagarse dentro del ámbito de las organizaciones más rápido que el virus de la gripe, incluso llegando a causar bajas laborales como éste.

Son muchos quienes hacen culto a la “rumorología”, incluso en determinadas circunstancias desvirtuando el contenido original del mismo.

Las relaciones interpersonales pueden llegar a verse seriamente comprometidas y claro, no solo existen los rumores estrictamente relacionados a la organización, también los considerados chismes. Ahí, precisamente, nos encontramos con individuos que evidencian serias carencias existenciales y debilidades cognitivas; los cuales por otro lado presentan serias dificultades a la hora de establecer relaciones interpersonales saludables y aportar elementos positivos al entorno.

Dichos individuos resultan factores contaminantes y perturbadores, no solo dentro del ámbito de la organización, también dentro del ámbito familiar e incluso del social.

Un aspecto interesante es calibrar de forma correcta al emisor del rumor, es decir, definir de quién viene el mismo. Quienes lo propagan, haciendo así de agentes difusores, no reparan en los posibles daños que pueda causar su actitud como tampoco en la posición en la que se auto colocan.

Los rumores por regla cuentan con poca o ninguna argumentación que les sustente, con lo cual la validez del contenido queda determinada; incluso si el mismo tuviera una base sólida no dejaría de contaminar a la organización y con ello repercutir negativamente en sus miembros.

La inseguridad y los miedos pueden surgir en ellos a cusa precisamente de un rumor bien o mal fundamentado. La percepción de la realidad del emisor del rumor es otro factor determinante en la deformación que irá sufriendo el mismo al pasar de boca en boca; cada uno le imprimirá su sello personal, el cual será fruto, entre otras cosas, de sus propias carencias y debilidades de diferente orden.

El rumor se irá modificando en pequeños o grandes detalles de acuerdo a los añadidos que le hagan, resultado de la conveniencia y el golpe de efecto que se pretenda en el receptor del mismo.

Cortar la cadena del rumor es una tarea complicada, dependerá principalmente de lograr detectar quienes pueden ser los que, por su credibilidad dentro de la organización, le contrarresten de forma eficaz.

Lo anterior no necesariamente puede resultar una solución viable, todo dependerá de diversos factores y, en muchas oportunidades, el daño causado por el mismo es casi irreversible.

Las organizaciones como medida preventiva pueden utilizar varios recursos, uno de ellos, tal vez el más importante, es marcar pautas de funcionamiento interpersonal. Transmitir de forma clara y sin atisbo de duda cualquier resolución y sobre todo los lineamientos de la filosofía general de la misma a nivel de comunicación.

Debemos tener presente que la cantidad de horas que los individuos de la misma interactúan es bastante significativo y claro, cada uno de ellos tiene una personalidad y un condicionamiento experimentado en los diferentes niveles de su vida.

Cuando hablamos del entorno laboral son muchos los factores a tener en cuenta para lograr un medio saludable y sobre todo productivo; independientemente del número de los miembros de la organización, un rumor siempre resulta desestabilizador y contraproducente, no solo a los intereses empresariales, a los individuales también.

Author: Daniel Costa Lerena

Psicólogo Clínico, Master en Coaching y NLP-DBM. Webmaster y Blogger.

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