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Niños no: espacio libre de niños.

Niños no: espacio libre de niños.

Una cafetería de Bilbao prohíbe la entrada de niños a su establecimiento aunque éstos vayan acompañados por sus padres.

 

Como era previsible las repercusiones no se hicieron esperar, asociaciones de familias pusieron el grito en el cielo argumentando que tal medida era discriminación pura y dura; en tanto los propietarios de establecimientos de hostelería argumentan su derecho a ejercer, precisamente, el “derecho de admisión” en sus locales.

Ciertamente ambas partes llevan algo de razón sobre el tema; los padres tienen derecho a ir con sus hijos pequeños a tomar un café o a cenar y claro, el resto de los clientes a realizar las mismas actividades tranquilamente y sin las molestias que suelen ocasionar algunos, no todos, niños pequeños.

Es decir, el derecho de admisión es precisamente un derecho de los propietarios de los establecimientos y también es un derecho de los padres el ir acompañados de sus hijos; en todo caso sería interesante contemplar el derecho de admisión bajo la eventual posibilidad de que el niño moleste.

Si los niños ocasionan molestias a otros clientes o perturban el ambiente, los padres que son los responsables, deben obrar en consecuencia ejerciendo una paternidad responsable. Todos los tigres son felinos aunque no todos los felinos son tigres; no todos los niños molestan a los extraños y desde luego no todos los padres evaden sus responsabilidades.

Incluso hay hoteles que ofrecen, con mucho éxito a decir verdad, el espacio libre de niños. Una oferta que es simple, disfrute de la tranquilidad del entorno sin las eventuales molestias que pueden ocasionar los hijos de los demás.

Vale decir que en algunas sociedades en particular es frecuente que los niños pequeños campen a sus anchas por los establecimientos hoteleros molestando a los clientes, en tanto los padres disfrutan despreocupados y sin reparar en las molestias eventuales que pueden ocasionar sus hijos a terceras personas.

Ryanair ofrece vuelos libres de niños.

El tema no es nuevo, en marzo de éste año y con motivo del April Fool´s Day, la compañía aérea Ryanair lanzaba un anuncio que no era más que una inocentada; comenzaría a ofrecer a sus clientes vuelos libres de niños.

Presuntamente habían realizado una encuesta en Europa en dónde los datos reflejaban que la mitad de los clientes estarían dispuestos a pagar más dinero por volar sin la compañía de niños. A decir verdad no me resultó extraño en lo absoluto, cualquiera acostumbrado a volar es altamente probable que escuchara en algún vuelo los gritos o chillidos de un niño.

En mi experiencia tengo el recuerdo de varios llantos en diferentes vuelos, algunos de ellos los cuales duraron varias horas y lograron más que molestar a buena parte del pasaje. Insisto, la presunta medida no me extrañó en lo absoluto, puesto que estoy seguro que muchos estarían dispuestos a pagar más por volar sin niños.

No estoy de acuerdo con discriminar a nadie aunque, tampoco con que se violente el derecho ajeno; nuestros derechos terminan dónde comienzan, precisamente, los ajenos.

Los padres tienen derecho a ir acompañados de sus hijos aunque, deben velar por su comportamiento, son los responsables de que no violenten la tranquilidad de nadie. Los niños son inocentes e hijos, además de sus padres, del condicionamiento experimentado en su primer nivel de vida, es decir el familiar.

Los padres deben ejercer una paternidad responsable en todos los sentidos y en todos los ámbitos velar por el comportamiento de sus hijos; los niños no tienen la culpa de no ser educados en ciertos valores de respeto básicos y, al mismo tiempo, también tienen derechos que deben ser contemplados.

Fuente: antena3.com

Author: Daniel Costa Lerena

Psicólogo Clínico, Master en Coaching y NLP-DBM. Webmaster y Blogger.

(2) Comments
  1. Hay lugares que habría que prohibirle la entrada a los críos. Los padres se desentienden y ellos saltan de un lado para el otro molestando al personal, todavía si uno dice algo te responden que “son críos” como que fueras un desalmado.

    Yo cuando salgo con mi novia o mis colegas evito entrar a sitios con muchos críos y si quieren me llaman desalmado.

  2. No creo que pase por ser un desalmado alguien que solo intenta reclamar sus derechos. Vale, los padres y desde luego los niños tienen los suyos, ahora, el punto es lograr contemplar los derechos de todos los ciudadanos.

    También es fácil de observar como muchos padres, no todos a decir verdad, en los espacios públicos se desentienden de sus hijos y pasan de todo.

    Gracias por tu comentario.!

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