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¿Ley de inmigración o discriminación en EE.UU?

¿Ley de inmigración o discriminación en EE.UU?

¿Una ley para validar la discriminación y discriminar legalmente?

bandera norteamericanaEE.UU. no es el primer país que enfrenta el desafío de solventar satisfactoriamente la situación de millones de inmigrantes indocumentados. 

Atender a las necesidades de personas que ven seriamente limitadas sus posibilidades desde varios puntos de vista por la falta de documentación de residencia o permanencia en un territorio extranjero no es prioritario para muchos gobiernos en sus agendas.

Claro que cuando llega la hora de hacer campaña y recoger voluntades para que luego se transformen en votos la cosa es bien distinta; la ley de inmigración suele ser tentadora para ser utilizada para tales fines políticos.

La vieja fórmula de prometer a diestro y siniestro de los políticos es casi universal, ahora, los que hacen son siempre los menos o mejor dicho, de todo lo que prometen al final solo cumplen una muy pequeña parte.

El tema de la inmigración siempre a sido carta de juego de las Sabandijas Parlamentarias de diferentes países, vale, nada nuevo bajo el sol, ahora, no deben dejar de prestar atención que juegan con cartas vivas.

Son seres humanos los que están en juego, en el juego de sus vidas, sus ilusiones y hasta, porque no, de sus destinos. Sumar familias desestructuradas a una sociedad no es una fórmula saludable de aplicar en ningún modo, pues ello perjudica a dicha sociedad en su conjunto.

El inmigrante por tendencia carga con algunos padeceres relacionados al desarraigo afectivo en diferentes niveles y, si le sumamos las limitaciones que combinadas con las dificultades resultantes de su situación legal dentro de un territorio extranjero el resultado será un serio problema a resolver.

El problema no es particular del individuo, es un problema de la sociedad toda, lo particular repercute de una forma u otra, tanto en positivo como en negativo dentro de la sociedad donde el sujeto intenta integrarse.

La sensación de separatidad que experimenta el individuo de forma alguna puede favorecerle para sentirse dentro de un proceso integrador, al contrario, se siente excluido con todo lo que ello significa.

En mi profesión habitualmente hablamos de “modelar”, vamos, casi constantemente en áreas específicas hablamos de recrear y adaptar modelos para resolver satisfactoriamente nuestras necesidades específicas. El concepto se extiende a diferentes ámbitos, entre ellos las organizaciones de diferente tipo y claro, un gobierno puede y diría que hasta debe modelar, en base claro a sus particularidades como Estado.

En España por ejemplo los caminos seguidos por diferentes gobiernos fueron cuando menos un intento de solucionar miles de situaciones particulares, que al final de cuentas repercutieron en mayor o menor medida positivamente en nuestra sociedad, es decir, en favor de todos.

No quiero establecer de manera alguna que el modelo español de regularización de inmigrantes fuera lo mejor de lo mejor, no, ahora, que la flexibilidad es un elemento vital para actuar es un hecho. Las trabas son precisamente trabas, dificultan y no resuelven, no dan soluciones.

La burocracia no cumple una función reguladora solamente, tiene una función social o debería de tenerla. Por otro lado el profundo desafecto del que padece la ley no permite analizar situaciones de vida, es solo un proceso legal, cuando en realidad el proceso es interno, es un proceso vivo que padece las consecuencias del mismo en carne propia un ser humano. El individuo queda expuesto a un proceso que le desgasta y deteriora a diferentes niveles, los cuales evidentemente le influyen negativamente.

La incertidumbre del cuándo obtendrá su regularización o de si le pillarán y le deportarán, de no poder estar con sus afectos, ¿cuántas historias de vidas profundamente afectadas seguiremos conociendo por tal situación?

Si revisamos la historia de los flujos migratorios nos encontraremos con un detalle más que interesante, cuando determinados países en base sus necesidades dentro de un marco temporal económico, consideraron la necesidad de cierto tipo de mano de obra abrieron sus puertas y luego, cuando la situación se modificó sus leyes o criterios sobre la inmigración también.

Curioso ejemplo de que la memoria selectiva de algunos gobiernos y sociedades funciona a las mil maravillas.

Estados Unidos es precisamente el ejemplo perfecto de país construido por inmigrantes, no hay misterio al respecto, el misterio es como los gobiernos de turno olvidan en base a su conveniencia el pequeño detalle. Siempre es de bien nacido ser un hijo agradecido, o bueno, cuando menos ser simplemente agradecido con quienes corresponda.

Un gobierno que no trabaje activa y comprometidamente por resolver satisfactoriamente las necesidades de sus ciudadanos no tiene derecho a meterse a opinar sobre la vida de otros países. El gobierno de los EE.UU. sería interesante se concentrara más en resolver sus asuntos domésticos y dejara de entrometerse en la vida de otros Estados.

Porque un gobierno, sea cual fuere, que no reconoce la condición humana de ciudadano del mundo de una persona, indistintamente de lo que diga su documentación, es un gobierno selectivo y en definitiva practica una política discriminatoria.

Sospecho que precisamente un Premio Nobel de la Paz y por cierto, encuadrado dentro de lo que ellos denominan minorías discriminadas no querrá, tanto por acción u omisión discriminar a nadie. Me refiero al presidente Obama evidentemente.

Al se un desarraigado existencial e intentar ser un ciudadano del mundo, las fronteras cada vez me enferman más, las filas diferenciales de los aeropuertos, el trato bien diferente por la condición de ciudadanía entre un ser humano y otro, el determinar categorías y calidades humanas por la condición de una nacionalidad me descompone.

No duden ni por un solo instante que hablo con la propiedad que me otorga la experiencia sobre el tema. En un aeropuerto de Latinoamérica fui amablemente rechazado por las autoridades competentes, me escoltaron gentilmente a un pequeño recinto y me dejaron olvidado por varias horas para luego comunicarme que tenía que regresar por dónde había venido. Cosas que pasan; total, qué le hace una mancha más al tigre.!

Author: Daniel Costa Lerena

Psicólogo Clínico, Master en Coaching y NLP-DBM. Webmaster y Blogger.

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