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Las características de un coach (Parte 1).

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Las características de un coach (Parte 1).

Sinergias positivas, autogestión y ética del coaching.

 

Un coach debe transmitir y/o reflejar ciertas características que lo definan como un auténtico profesional del coaching y, al mismo tiempo, proyectar determinados valores que lo distingan.

Es muy importante la capacidad de proyectar las cualidades y habilidades personales al plano profesional, para así poder conseguir el máximo beneficio posible a nivel bidireccional (relación entre el coach y el cliente).

Un coach es mucho más que un asesor o un “acompañante” vinculado a ciertos procesos del cliente, es un profesional cualificado para la eficaz gestión de todos los procesos implicados en la actividad del coaching.

Un coach, además de formarse y acumular experiencia mediante el ejercicio de su profesión, también debe reflejar ciertas características que trascienden el plano estrictamente profesional.

En tal sentido no existe un perfil determinado del coach, es decir, un estereotipo; y precisamente en la diversidad de los rasgos personales del profesional considero que se encuentra el valor añadido para los clientes.

Sin embargo, analizando ciertas características podemos encontrar un perfil tipo, no centrado en las competencias, sino en los rasgos de la personalidad del coach profesional.

La formación, cualificación y experiencia, son factores determinantes para el efectivo ejercicio del coaching profesional; sin embargo, no es mi intención entrar en el análisis de dichos factores en el siguiente contenido.

No obstante, sumado a las características y habilidades que considero debe reflejar un coach profesional, incluiré algunos apartados que pueden ilustrar ciertos aspectos vinculados al coaching, para aquellas personas que desconocen del tema.

La serie de artículos sobre las características de un coach, también puede servir de referencia para aquellos colegas que recién comienzan en la actividad (confidencialidad, elaboración de reportes, etc).

En cualquier caso, todos los puntos surgen de mi formación particular, y de mis años de experiencia como coach profesional; por lo cual considero oportuno que sean tomados a modo orientativo y no limitativo.

El coach y las sinergias positivas.

Las sinergias positivas son un elemento clave dentro del coaching, y deben intentar generarse tanto con los clientes como con los colegas de profesión.

La relación cliente-coach, no necesariamente debe orientarse hacia estrechar vínculos afectivos o emocionales, como lo plantean algunas escuelas de coaching; metodología que respeto aunque no comparto.

Sin embargo, independientemente del estilo de coaching o de las diferentes corrientes que encontramos, las sinergias positivas siempre terminan siendo una herramienta para potenciar el logro del trabajo establecido.

Por otro lado la red de contactos de un coach no deben centrarse exclusivamente en el objetivo de conseguir clientes. También hay que vincularse con colegas y profesionales de otras áreas, los cuales eventualmente de forma directa o indirecta pueden convertirse en un valor añadido para el ejercicio de la profesión.

A nivel del coaching empresarial, el coach se integra como un elemento exógeno y por tiempo definido; es decir, llega desde fuera como un actor ajeno a la organización, y establece un marco temporal de trabajo. Me refiero al modelo estándar, porque también podemos encontrar el coach que pertenece a la plantilla de la organización.

En cualquier caso, un coach debe crear climas de armonía para facilitar el trabajo, y desde las sinergias positivas conseguir establecer puentes de comunicación bidireccionales efectivos.

Lo anterior tampoco significa que un coach deba convertirse en un pusilánime; al contrario, procede que establezca límites bien definidos en las relaciones interpersonales, aunque siempre desde el respeto hacia los demás.

Las relaciones interpersonales suelen ser por tendencia bastante complejas, cuando menos si las analizamos en profundidad y en toda su dimensión con las diferentes variables incluidas, y no es extraño encontrar ciertos niveles de resistencia en el marco del trabajo de coaching.

El coach y la autogestión efectiva.

El principio de autogestión para un coach cobra un significado especial, porque el coaching en buena medida parte precisamente de dicho principio. No se concibe en modo alguno a un coach incapaz de autogestionarse, o siendo ineficaz en dicha tarea.

Tanto si el coach desarrolla su actividad profesional de forma independiente (freelance), como si lo hace vinculado directamente a una empresa como parte de su plantilla, siempre de un modo u otro debe lograr autogestionarse de forma satisfactoria.

El coach que se autogestiona de forma efectiva logra un alto grado de independencia laboral, y también consigue generar las condicionas necesarias para una efectiva aplicación de sus conocimientos en favor de sus clientes.

La autogestión no implica que el coach sea un autónomo o un profesional independiente; es un factor no vinculado a las relaciones comerciales y/o contractuales con una empresa o con los clientes.

Un coach no puede pretender establecer ciertos objetivos o marcos de trabajo con sus clientes, si él mismo no tiene capacidad de autogestión emocional y profesional. No pretendo entrar en los tan transitados caminos de “la inteligencia emocional”; primero porque entiendo no procede, y en segundo lugar porque prefiero hablar del concepto de inteligencia afectiva.

Vinculado a lo anterior, encontramos que es muy importante conseguir buenos niveles disociativos a nivel emocional. Sí, me refiero a las emociones para hacerlo más simple y no me estoy contradiciendo.

 

La inteligencia emocional es una cosa y la inteligencia afectiva es otra!

 

Los prejuicios y preconceptos, como también realizar juicios de valor en contexto situacional, no son propios de un coach profesional; y debe procurar disociarse de cualquier factor tóxico que eventualmente pueda contaminar su trabajo.

Desde luego, si hablamos de coaching a nivel internacional una actitud receptiva y abierta es casi obligatoria de mantener. Diferentes culturas implican distintos modelos de abordaje en lo que respecta a las relaciones interpersonales, como también desde la relación comercial.

Cada sociedad tiene sus propios códigos y una idiosincrasia particular; factores que cómo profesionales no podemos ni debemos obviar al momento de trabajar en o con personas de diferentes países.

La ética profesional del coach.

coachingEl coaching es una actividad profesional no regulada a nivel de los gobiernos de la Unión Europea, y en prácticamente todos los países del mundo encontramos grandes lagunas legales al respecto.

Cada asociación o institución vinculada al coaching establece su propio código deontológico; no obstante, hay ciertos principios fuertemente vinculados a la actividad profesional, los cuales deben ser tenidos en cuenta por los coaches.

La honestidad y la transparencia son dos valores determinantes, los cuales a mediano y largo plazo representarán para el coach un valor añadido a su carrera profesional; aunque también podemos encontrar una larga lista de criterios aplicables a la ética del coaching.

No obstante, tanto el delimitar claramente el ámbito de aplicación del coaching como los límites de actuación del coach son factores clave. Partiendo de la no intromisión en la vida privada de los clientes, y siempre evitando el intrusismo profesional.

La confidencialidad es un factor muy importante en la ética del coaching; y es determinante para establecer marcos de confianza propicios para desarrollar trabajos efectivos. Sin dejar de lado que existe una normativa legal vigente bien clara sobre la confidencialidad, y también sobre el tratamiento y la protección de los datos personales de los clientes.

El sistema más efectivo es firmar acuerdos de confidencialidad, haciendo duplicados y cada hoja firmada por ambas partes con sus respectivos documentos de identidad. Por supuesto, dichos acuerdos de confidencialidad conviene que sean redactados por abogados.

Si nos limitamos a la práctica del coaching online, podemos recurrir a la utilización de las firmas digitales, y también a otros sistemas que ofrecen un grado muy elevado de resguardo legal para ambas partes.

Los conflictos de intereses no tienen cabida, y cuando surgen se deben abordar de forma abierta y directa; sobre todo para evitar problemas innecesarios.

Por otro lado, el trabajo de coaching debe reflejarse por escrito; comenzando con la planificación del trabajo, siguiendo por el desarrollo al detalle del mismo, y concluyendo con un reporte final a modo de evidencia en base a los resultados obtenidos.

El formato digital para la elaboración de los reportes, como también para su envío a los clientes, facilita en grado sumo la tarea. Sin dejar de lado que el coach es el responsable de dichos documentos, y deben ser protegidos adecuadamente.

Las videoconferencias en las sesiones de coaching online, o mediante las llamadas telefónicas convencionales y/o digitalizadas, no deben ser grabadas salvo expreso consentimiento del cliente; y de hacerlo el coach debe tener de mutuo acuerdo con sus clientes una clara intención del por qué.

En el próximo artículo seguiré abordando las diferentes características de un coach profesional, como también diferentes aspectos vinculados a los profesionales del coaching.

Author: Daniel Costa Lerena

Psicólogo Clínico, Master en Coaching y NLP-DBM.
Webmaster y Blogger.

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