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El chisme: reflejo de mediocridad y carencias.

El chisme: reflejo de mediocridad y carencias.

La realidad es una simple cuestión de interpretación que está conectada a nuestra forma de procesar e interpretar la misma. El chisme o el cotilleo no son cuestiones de interpretación, son síntomas de mediocridad y de carencias diversas por parte del individuo. 

Somos emisores y receptores de forma casi inconsciente de diferentes mensajes, entre los cuales podemos encontrar el chisme, el rumor o el cotilleo que para muchas personas es casi un medio de vida. Entrar en el juego del chismoso nos convierte en su cómplice, tanto por activo como pasivo; difundir el mismo nos convierte simplemente en chismosos.

Lo primero es valorar si realmente estamos en condiciones de permitirnos el lujo de perder nuestro valioso tiempo hablando de los demás.

Por tendencia el chisme contiene una carga negativa altamente tóxica, la cual nos posiciona además como verdaderos mediocres.

Cuando se pasan ciertos niveles llegamos a estar en presencia de factores muy graves, como la injuria o incluso la calumnia; se condiciona la vida de otros de forma injusta y muchas veces tal factor se perpetúa en el tiempo de forma casi lapidaria para el blanco de las habladurías.

Los cotillas o chismosos son simples mediocres existenciales, sus debilidades cognitivas y carencias variopintas no les permiten trascender a su propia mediocridad.

Basta observarles atentamente, y a veces no tanto, para detectar fácilmente el tipo y calidad de vida que llevan; al final se rodean con los de su propia condición.

Si dejaran de ocuparse de la vida de los demás, de vilipendiar, injuriar y calumniar solo les quedaría la posibilidad de enfrentarse a sus propios conflictos y claro, deberían intentar solucionarlos.

Desde luego el ocuparse de la vida de los demás resulta bastante más sencillo que atender a la propia y, en tal sentido, sospecho que les sería más beneficioso ocuparse de sus asuntos.

Cuando me refiero a los chismosos y cotillas desde luego lo hago partiendo de la base que sus rumores y habladurías son mal intencionadas; lo contrario tampoco exime de la condición, puesto que de ser una preocupación real en relación al otro bastaría con manifestarlo abiertamente.

Tampoco libra de la categoría de chisme que el mismo esté basado en hechos constatables ni mucho menos, el chismoso en su condición de tal no mide tal aspecto y ciertamente no hace la diferencia. Precisamente, el chisme se determina al momento que se habla a espaladas del protagonista del mismo, el cual pasa a ser víctima de las habladurías.

El chismoso presenta grandes dificultades a la hora de establecer relaciones interpersonales saludables y un rasgo bastante frecuente es que son envidiosos, por supuesto no todos aunque es la tendencia.

Cuando el chismoso no cuenta con la información precisa se encarga de inventar o ajustar la historia a su favor, son buenos “opinadores” de todo y casi siempre con un bajo nivel intelectual. Desde luego excepciones hay en tal sentido; no suelen argumentar porque sus comentarios son injustificados y muchos menos sostener sus dichos con evidencias, las cuales de existir tampoco otorgan derecho al chismoso a entrometerse en la vida de los demás.

El chisme es, entre otras cosas, una falta de respeto; la baja calidad humana en valores hace que individuo no tenga la decencia mínima para reparar en su conducta; con lo cual emerge otro dicho popular frecuente unido al anteriormente referido, es más sencillo mirar la paja en el ojo ajeno.

Todos tenemos y aplicamos estrategias diferentes para modelar nuestro mundo e interactuar satisfactoriamente con él; los chismosos ciertamente suelen convertirse en seres que etiquetan a los demás sin reparar que al hacerlo se están auto etiquetando como auténticos mediocres y como agentes contaminantes de su entorno familiar, social y laboral.

Author: Daniel Costa Lerena

Psicólogo Clínico, Master en Coaching y NLP-DBM.
Webmaster y Blogger.

(12) Comments
  1. Entiendo que podemos manifestarnos libremente sin necesidad de entrar a realizar juicios de valor contra nadie o etiquetar gratuitamente y, por otro lado, no es mi estilo. No obstante te diré que tales personas prefiero tenerlas bien lejos y, de ser posible, ni que me rocen. Al final se terminan relacionando con los de su propia condición. Gracias por tu comentario.

  2. Hola daniel, me ha encantado este articulo. Me ha parecido muy ilustrativo. de hecho sufro de cerca de gente asi tan toxica y no se como defenderme. gracias

  3. Gracias por tu comentario y me alegro que sea de tu agrado.

    Lamentable el chisme contamina en muchas ocasiones nuestro entorno y, vale decir, que no siempre lo tenemos sencillo para modificar nuestro entorno. Por ejemplo dentro del ámbito laboral, el chisme suele ser gran dificultad para establecer relaciones interpersonales saludables.

    Para poder establecer una estrategia satisfactoria en tu situación, como en cualquier otra, es necesario analizar varias cosas y claro, no creo en las fórmulas mágicas que sirven para toda ocasión.

    Depende mucho de cada uno y, sobre todo, en su personalidad y carácter. Un punto interesante del chisme es que por tendencia se basa en información, por tanto, como en realidad no interesa si es fidedigna o no, bien podemos transmitir la información que deseemos en nuestro entorno e incluso, llegar a reírnos bastante de las personas que hacen culto al chisme. Algunas tácticas más agresivas se sirven para dejarles en evidencia o que hagan el ridículo, también vale utilizar sus propias carencias para utilizarlas en su contra.

    En fin, no hay un modelo exacto a seguir aunque, nada rinde más como ocuparnos de nuestros propios asuntos y dejarles, a los chismosos, que se sigan alimentando de sus propias carencias y fracasos.

  4. Gracias por tu comentario.!

    En fin, el adjetivo calificativo corre por tu cuenta; tampoco es que no considere que los chismosos sean merecedores de tal calificativo, simplemente prefiero no etiquetar.

    Y sí, coincido contigo en que sería más interesante para ellos y nosotros que se ocuparan de sus propios asuntos.

    1. Desde esa perspectiva Andrés en fin, tampoco podemos generalizar. Personalmente desde mi rol pasivo directamente intento cortar por lo sano, es decir, cuando alguien comienza en plan cotilla y le dejo bien clara mi posición al respecto. Sobre todo por una cuestión de salud mental y no perder el tiempo, porque en realidad prefiero invertir mi tiempo en otros menesteres.

      Gracias por tu comentario. Un saludo!

  5. A mi las personas chismosas me dan como asco, no me gusta tenerlas cerca y no las puedo soportar. Sería mejor que se ocuparan de sus tristes vidas en vez de estar pendientes de la vida de los demás. Para mi los chismosos son unos mediocres que no aportan nada y nadie debería ni escucharlos.

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