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Adaptarse o morir: el siglo del cambio obligado.

Adaptarse o morir: el siglo del cambio obligado.

El cambio como forma de adaptación.

No nos queda otra opción, cambiamos o nos quedamos por el camino. Muchos son quienes no toman conciencia del momento de grandes y profundos cambios en los que vivimos, simplemente se resignan o literalmente ignoran lo que está sucediendo; no enfrentan el cambio.

Esto último bien puede ser tomado como un burdo o muy efectivo mecanismo de evasión, todo depende; pues cada uno modela el mundo e interpreta la realidad como quiere o como puede.

Los procesos de cambio en parte son procesos adaptativos, ahora, de forma alguna éstos significan resignación o quedarnos en nuestra zona de confort con lo que ello significa. Ésta zona, la de confort, es la que eventualmente se transforma en factor altamente limitador a nuestros intereses particulares.

Lo cierto es que en éste siglo, el XXI, todo circula más deprisa. La información se pluralizó y hasta me atrevería a decir que en cierto modo se democratizó; el poder de la misma ya no está en manos de unos pocos; ahora cualquiera puede escribir o grabar un vídeo y colgarlo en internet para que millones de personas lo puedan conocer.

Con un simple mensaje de texto a través del teléfono móvil miles de jóvenes se concentran en una plaza; un mensaje a través de Twitter puede hacer tambalear un gobierno y una campaña bien organizada en internet casi logra mover montañas. Si Goebbels hubiera tenido todos éstos recursos tecnológicos para desinformar, sospecho que lo Nazis estarían dominando el mundo.

No, no se rasguen las vestiduras, porque las metodologías utilizadas por el jefe de propaganda de Hitler son de manual de estudio en la materia.

Volviendo al tema, el que no sea capaz de advertir los cambios tan radicales y tremendos que tenemos ante nuestro ojos, o bien como comenté anteriormente se está evadiendo de la realidad, o tiene serias dificultades para procesar satisfactoriamente las señales del entorno. Porque la falta de capacidad para interpretar las señales del entorno comienza por no cuestionar y cuestionarnos.  

Un par de falacias regalo de los tecnócratas sobre los procesos de cambio.

Todavía escucho afirmaciones del tipo: “Brasil es un país emergente”, cuando hace décadas que viene convirtiéndose en el monstruo que es hoy. El cambio se produjo en todos los niveles de la sociedad brasileña, el punto es que algunos no se enteraron.

Cuando llegué a vivir a Brasil en el año 2009, dejaba atrás la brutal crisis económica que afectaba a España y a casi toda Europa. Ahí ni sabían lo que era la palabra crisis, me quedaban mirando como que era un extraterrestre al momento de mencionar “crisis económica”. En punto es que la denominación de “Brasil país emergente”, tiene su origen en los tecnócratas y claro, una vez publicada la etiqueta solo hay que esperar a que todos la repitan para que se transforme en verdad absoluta.

“China es un tigre dormido”, otra definición salida del seno mismo de los tecnócratas. Claro, porque el que no estudió ni por encima un poco de la historia del monstruo asiático todavía se lo cree.

Cuando no existían los EE.UU y mucho menos la CIA, China hacía siglos que tenía un sistema de inteligencia e información altamente estructurado y funcional. China utilizaba estrategias de espionaje y contra espionaje cuando el Mossad ni tenía miras de nacer y el país que controla a la CIA ni siquiera existía. Los chinos estaban tan dormidos que hoy día dominan la fabricación de componentes informáticos y de alta tecnología, arrasan con las industrias textiles y del calzado de medio mundo y claro, eso es propio de una conducta “dormida”, “pasiva” o “indiferente”.

Sospecho que los que estaban realmente dormidos eran el resto del mundo y, mientras tanto, los chinos se dedicaban a desarrollar sus estrategias de expansión. China enfrentaba el cambio de forma silenciosa, o cuando menos con cierto grado de discreción. Occidente no fue más que el facilitador para el desarrollo de las estrategias chinas a nivel mundial, se lo pusieron en bandeja de plata.  

Modelos empresariales arcaicos que se resisten al cambio. 

Las grandes empresas se funcionan para no desmoronarse, porque se transformaron pasivamente en dinosaurios corporativos, como les llama Toffler; dichas empresas no enfrentaron el cambio.

Muchas empresas familiares todavía mantienen rígidos sistemas arcaicos y poco funcionales, las pequeñas ni se plantean nacer por falta de apoyos gubernamentales. En tanto, los que presuntamente defienden los derechos de los trabajadores, se especializaron en negociar despidos masivos satisfactorios para ambas partes, es decir, ellos mismos y las empresa.

Los sindicatos se convirtieron en parte del sistema de la organización empresarial, y no precisamente a favor de los trabajadores me atrevería a decir, aunque hay excepciones claro está y no podemos generalizar.

Ahí es dónde China supo encontrar el Talón de Aquiles de la economía occidental, en los arcaicos modelos empresariales y organizacionales, los cuales no enfrentaron el cambio y, lo más importante, ni valoraron su importancia.

Hoy día con un ordenador personal y una conexión a internet, cualquiera monta su propia empresa online, e incluso puede lograr mucho más que un modelo empresarial tradicional. Vale, por más que Microsoft, Google, Facebook y sus “amigos” muevan millones, todavía están los amos de la guerra, los dueños del petróleo y los administradores del gas.

¿Y si cortamos de golpe internet a nivel planetario? ¿Qué pasaría? ¿Habría daños colaterales? ¿Se desmoronaría el sistema establecido? Desde luego aunque, los grandes negocios mundiales, el tráfico de drogas, armas y seres humanos, igualmente seguiría funcionando y generando millones.

Los cambios tecnológicos literalmente aplanaron las economías de medio mundo, aplastaron empresas y sociedades enteras; millones de personas sin empleo y otros tantos con la incertidumbre de perderlo. Estudiantes que se preguntan ¿para qué?, padres ¿en qué me equivoqué?, otros ¿en qué fallamos?, y los otros, los que están desde las sombras, ¿hasta cuándo podremos seguir ordeñando la vaca?

Los cambios políticos solo son de color partidario, en realidad no hay profundos y determinantes cambios ideológicos; parece que todo se homogeneizó. Son cambios virtuales e insisto, superficiales mire por dónde se los mire.

Basta analizar el vocabulario de los políticos de ciertas regiones del planeta; parecen salidos de un documental de historia. Algunos todavía creen, erróneamente por cierto, que los Derechos Humanos son patrimonio de una ideología política; incluso algunas ideologías, hábilmente por cierto, las utilizan para hacer demagogia. Hay jóvenes que están convencidos que la “economía de mercado” es una ideología política. 

Mientras tanto y combinado con buenas dósis de demagogia de poca monta, hacen culto a satisfacer la necesidad por el deseo del objeto, cuando ello precisamente es la clave para que se desarrolle un capitalismo voraz e impiadoso.

Nada es casualidad y solo existen las causalidades; que no tengamos capacidad de darnos cuenta de lo que sucede en nuestro entorno no significa de forma alguna que suceda y, mucho menos, que de una forma u otra nos termine afectando negativamente.

El cambio genera miedo, aumenta el grado de incertidumbre y en algunos produce literalmente pavor.

Author: Daniel Costa Lerena

Psicólogo Clínico, Master en Coaching y NLP-DBM. Webmaster y Blogger.

(2) Comments
  1. Es evidente de la transformación que se esta realizando en el Mundo es a pasos agigantados.

    Aunque no todo nos guste, pero la evolución es imparable, lo que implica una nueva forma de vida y no se va a parar a esperar a nadie, te adaptas o te quedas atras.

    Eso no implica que tengamos que tragar por todo lo que nos imponen, aún tenemos voz y motivación para seguir teniendo identidad propia.

    Pilar Pérez Martín

  2. Gracias Pilar por tu comentario.!

    Desde luego que adaptarse no significa en forma alguna resignarse; por otro lado no siempre el avance significa la evolución social.

    Por otro lado coincido contigo que no es menester aceptar todo los que nos pretendan imponer, ahora, vale decir que las personas han perdido, lamentablemente, la costumbre de cuestionar, con lo cual resulta muy sencillo manipularlas.

    Ahí precisamente considero se encuentra una de las claves fundamentales y, eventualmente, explicación de muchos presuntos fenómenos sociales y hasta económicos, la falta de cuestionar y cuestionarnos.

    Un abrazo y gracias por estar ahí Pilar.!

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